Un ojo para lo no esperado

Dicen que con todos los preparativos tan meticulosos que tuvieron que hacer antes del viaje del Apollo 8 (y estamos hablando de muchas personas altamente cualificadas en sus respectivos campos profesionales), ninguna de ellos, ni nadie más, había anticipado el poder emocional y estético que les sobrevendría al ver la Tierra subiendo por encima del horizonte de la luna.  El pequeño planeta azul revestido de blanco, marrón y verde salió y se destacó de una manera espectacular en comparación con una luna gris estéril. Las imágenes resultantes han sido las más publicadas en toda la historia.  (Ver la puesta de la tierra pulsando AQUÍ.)

Si con ellos fue así, me pregunto, ¿cuántas cosas me pasan desapercibidas en la vida?  O bien enfocado o centrado en la rutina o lo que más me preocupe en el momento, seguramente no tengo un ojo para lo no esperado, y consecuentemente pierdo perlas o tesoros en la vida. No digo necesariamente que tengo que hacer culto a la naturaleza, aunque seguramente hay muchas cosas, como la puesta de la Tierra sobre el horizonte de la luna, que merecen la pena notar.  Otras veces pensarás que alguna relación es lo más importante, y quizá lo sea en algún momento.  Me refiero más bien a todo, o a lo que sea.  ¿Tengo los ojos abiertos?  ¿Tengo la mente abierta?  ¿Qué perspectiva necesito para apreciar lo que no esperaba?

Desde luego que la perspectiva cambia lo que uno ve o no ve. Cualquier cambio puede alterar la perspectiva. Lo que parece tan corriente o tan gris en este momento puede cambiar en algo espectacular dentro de un tiempo. Me gustaría estar abierto a tal acontecimiento.

Heb. 11:1-3 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Efes. 3:20-21 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,  a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos.

20 años después: un sueño se hace realidad

El 20 de diciembre de 2.009 vivimos en carne y hueso la realización de un sueño de la juventud: la celebración de un evento en un edificio construído en Tarragona 14, Galapagar, Madrid, España. Por si acaso no sabes la historia, te la cuento, a grandes rasgos.

Fue por el otoño de 1.989 cuando, como joven grupo creciente de cristianos evangélicos, compramos una parcela en las afueras de Villalba, con la intención de construir un edificio. Recibimos el permiso del arquitecto municipal del pequeño pueblo de Galapagar, el municipio que roza fronteras con el de Collado Villalba.  El día que comenzó la obra, para nuestra gran sorpresa, la policía municipal de Galapagar llegó y paró la obra. No sabíamos nada en ese momento, pero poco a poquito nos íbamos enterando de los problemas internos de aquella administración política de Galapagar. Había echado al arquitecto municipal, y con él, todos los proyectos que él había aprobado.  Nuestro proyecto era uno entre muchos.  Lo que pasa es que nosotros habíamos comprado la parcela, pagado al arquitecto un dineral por el proyecto, y el ilustrísimo Ayuntamiento de Galapagar había recibido tan contento nuestro pago del impuesto correspondiente por la licencia de obra (cerca de un millón de pesetas, la moneda del tiempo en el siglo pasado, el equivalente a unos 6.000 euros).  

Espero que sientas un poco la emoción en todo esto, porque desde luego que no faltaron emociones, por parte de nadie.  Durante casi dos años, nosotros intentamos comprender aquellas circunstancias.  Los cristianos son personas especiales, con sentimientos e ideas tan diversas que no suelen esconder.  Algunos llamaron a los periodicos, otros querían mantener silencio completo delante de Dios.  Algunos estaban seguros de que el Ayuntamiento era Satanás, atacando la Iglesia de Jesucristo, otros opinaban igual de convencidos de que todo esto señalaba que como grupo habíamos salido de la voluntad de Dios. Por parte de la administración política, algunos no nos dirigiría la palabra, mientras otros nos hablaban con toda la simpatía del mundo, viendo la injusticia que nos habían hecho. No sé cuántas veces visitamos el Ayuntamiento de Galapagar, a su edil de ese momento (que ha cambiado no sé cuántas veces desde aquel entonces), intentando “ir por las buenas.”  Llegó el momento cuando nos dimos cuenta de que el dicho “hablando se entiende la gente” no siempre funciona, y sobre todo cuando se trata de personas metidas en la política.

Cuando uno lleva algo a los tribunales, los dos lados tienen que exponer sus argumentos. Poco después de comenzar el proceso legal, aprendimos al argumento de la administración de Galapagar. El ex-arquitecto municipal nos había concedido la licencia de obra bajo la categoría urbanistica de usos culturales.  En la Colonia España, la urbanización dónde está ubicada la parcela, existían las categorías de tanto porcentaje para los usos siguientes: residencial, colegios, una iglesia católica, negocio, y cultural.  Como no existía nada para una iglesia protestante, fue el mismo arquitecto municipal que nos surgió la idea de pedir el permiso bajo la categoría uso cultural.  Claro está, la primera y última pregunta fue si nosotros, como comunidad o iglesia de cristianos evangélicos, ¿podríamos reunirnos y celebrar eventos religiosos en un edificio en un edificio bajo la categoría cultural? Nos aseguró que sí.  ¿Esa razonamiento estaba bien o mal por parte del dirigente muncipal?  Pues, no lo sé, y realmente no viene al caso.  Cuando uno es una minoría protestante en un país católico, hace lo que bien puede para intentar convivir con el gobierno.  El hecho de que fuimos directamente al gobierno ANTES de comprar la parcela, de una manera honesta e inocente, mostró nuestra intención de hacer todo bien y legalmente.

En fin, al argumento que utilizó la administración municipal ya dividida fue una interpretación alternativa sobre sus propias normas urbanísticas: que la norma que decía que un 10% de la Colonia España se podría dedicar a usos culturales quería decir que cada vecino, en su propia parcela, podría (¿debería?) dedicar un 10% de su parcela a usos culturales.  Llámanos tontos, pero a nosotros nos parecía un poco más lógico que esa norma se refería a toda la Colonia España.  La verdad es que no era tan difícil encontrar a un abogado que estaba de acuerdo con nosotros.  Y aunque tardó unos 13 años, el grupo de jueces en el Tribunal Superior de Madrid también nos dio la razón.

Con la sentencia en mano, volvimos al Ayuntamiento de Galapagar, y hablamos con el Alcalde.  Le dijimos que no queríamos una indemnización, sino paz, buenas relaciones, y el permiso de construir nuestro edificio.  Eso sí, no nos parecía justo el tener que pagar más impuestos, ya que en el tiempo transcurrido el coste de la construcción había subido de un presupuesto de 125.000 euros a unos 500.000 euros.  Afortunadamente, estaba de acuerdo.  Nosotros escribimos el acuerdo, y con pocas modificaciones, el Pleno del Ayuntamiento lo aprobó.  Lo que sí nos pidió, detalle que nos parecía lógico, era que pusiéramos al día el proyecto para estar conforme con todas las leyes y normas urbanísticas nuevas.

Fuimos en busca de nuestro arquitecto, él que firmó el proyecto en el principio.  Fue entonces cuando descubrimos que había fallecido en un acidente de moto.  Tuvimos que buscar a otro arquitecto que se atravía a asumir un proyecto ya desarrollado con mucha historia (tela marinera).  Tardamos un par de años, entrevistando a muchos arquitectos (uno que tan tranquilamente nos pidió un millón de euros) antes de por fin encontrar a uno que nos parecía honesto y adecuado para llevarnos a buen fin.

Cómo una historia dentro de la historia, después de ganar nosotros el juicio, cambió otra vez la administración política de Galapagar.  El nuevo abogado vio la sentencia de nuestro caso, sin molestarse por investigar, preguntar o mirar el acuerdo hecho por el Pleno (claro, de la administración pasada), y directamento metió el caso otra vez en los tribunales, recurriendo así la sentencia.  Claro, nosotros no sabíamos nada de esto hasta que nuestra abogada se enteró y nos llamó. Como puedes imaginar, nosotros pensábamos algo como “qué bien, ¿y ahora qué hacemos?”  Pues resulta que a ese abogado muncipal le podría haber caído encima algo muy gordo (la verdad es que no sé explicar los detalles legales, pero nuestra abogada sí entendía todo eso y estaba convencida de ello) por recurrir ilegalmente teniendo un acuerdo legal firmado por el Pleno del mismo ayuntamiento (que evidentemente equivale una ley).  Nos dijo que, con nuestro permiso, y en el espíritu de nuestra actitud y acción de desear mantener buenas relaciones con el gobierno local, que solamente una visita por su parte para informar a su colega abogado de su infracción de una manera extra-oficial, desaparecería el caso.  Pues, así fue, casi.  Antes de que pudiera quitar el caso el nuevo abogado municipal, llegó al Tribunal Supremo de Madrid, y otra vez ganamos nosotros. O sea, ganamos el caso dos veces, en dos tribunales diferentes.  Nunca supimos nada más de este abogado ni de problemas legales.

Es difícil de expresar en palabras lo que sientes en un momento como ayer. Para mi personalmente no fue euforía, como uno podría imaginar. Y, no sé por qué.  Desde luego que era un momento que había esperado durante mucho tiempo. Sí que había trabajado y hecho muchos esfuerzos diferentes en muchas ocasiones durantes muchos años. Pero también en el transcurso del tiempo, he visto a muchas personas que han venido y que se han ido. Aparte del aguijón en la carne que era la lucha legal durante todos estos años, y luego el aspecto económico de buscar fondos para abarcar un proyecto tan amplio, la vida ha seguido adelante.  Ha habido muchas otras cosas.  El tiempo ha pasado y mis hijos han crecido y ya están casados con sus propias familias y vidas. Lo mismo ha pasado en las vidas de las demás personas que estaban involucradas desde el primer momento en esta lucha.  Y todos hemos tenido nuestras propias luchas en otras áreas de la vida.  La verdad es cuando alguien me habla de perseverancia o fidelidad, me suena un poco extraño. Al principio sentía que no era nada así (perserverancia o fidelidad), y así lo escribí cuando empecé esta entrada en mi blog.  Luego, volví a leerlo todo.  Leí las líneas que vienen ahora a continuación, y me dije “pues si esto no es la perservancia, no sé qué es.”  Quizás lo mejor es decir “esto es como ha sido la perseverancia en este caso.”  Tuvimos que seguir viviendo la vida, seguir luchando cuando nos tocaba luchar, tomar cada cosa que nos venía cuando nos venía (eso sí, las cosas así no suelen venir en momentos oportunos, más bien vienen cuando menos tiempo y ganas tienes), y nunca nos dimos por vencidos, con mucha paciencia dejamos las cosas seguir su cauce, y al final, mira, aquí estamos en este momento.  Un dicho viene a la mente: “las ruedas de la justicia se mueven lentamente, pero se mueven.”

Susana y yo, haciendo un comentario sobre todo esto, reflexionamos que ella realmente nunca dejó de creer en el proyecto, y nunca estaba dispuesta a darse por vencida.  Yo sí, y muchas veces.  Pero por la realidad de las normas de la sociedad o cultura, me tocó a mí hacer las gestiones –ir al ayuntamiento, buscar a un abogado, a un arquitecto, a un constructor, etc.  Pero también, por mi manera de ser, a lo largo del proceso también busqué a personas diferentes en qué apoyarme y para ayudarme con las decisiones.  Ahora que miro hacia atrás, veo que esas personas también han sido varias y que han cambiado a lo largo de los años.  Seguramente cada uno de ellos tendrán sus perspectivas, que serán iguales o diferentes que la mía.  Pero este es mi blog y mi perspectiva, y ellos podrán escribir su perspectiva de su historia donde quieran.

O bien por la edad, los años, las muchas experiencias vividas, o porque soy así, la verdad es que aún no he sentido muchas emociones, por no decir casi ninguna.  Mi esposa sí que ha sentido muchas emociones, y de otras experiencias parecidas en el pasado, me dice que alguna vez me daré cuenta de lo ocurrido y entonces sentiré las emociones. Tal vez tenga razón.  Si no es nada más, me imagino que mirando hacia atrás en lo que es la trayectoria de mi vida, este evento será uno de los grandes.  Y no es necesariamente por el edificio en sí, aunque es un recordatorio tangible de ello, sino todo lo que representa en una lucha que ha durado un alto porcentaje de lo que es mi vida.

Emoción o no, una cosa sé: que la realización de cualquier cosa que era un sueño hace tanto tiempo atrás en la vida es un logro digno de celebrar. En este sentido, el 20 de diciembre de 2009 fue un día para la celebración.  Lo hicimos, y unas 130 personas nos acompañaron en la celebración.  Los comentos de varias personas fueron y son para notar:

  • Enhorabuena
  • Qué acontecimiento
  • Qué grande
  • Gracias a Dios
  • Estamos viviendo la historia
  • ¿Te acuerdas cuándo…?”

Según Salomón, un hombre sabio, todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Digo yo, este acontecimiento cae en este campo de pensamientos.

Pues, el tiempo para la construcción de un edificio para aquella grupo de cristianos evangélicos de hace 20 años por fin llegó.  Aun con sus defectos, allí está el edificio, como testimonio de aquel sueño de hace 20 años.  Gracias Dios.

La confianza

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La Biblia dice…

—Proverbios 3:5-6 (BLS): Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes. Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.

—Salmo 40:4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza.

—Isaías 30:15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.

—Filipenses 4:6 No os preocupéis por nada. Más bien, orad y pedidle a Dios todo lo que necesitáis, y sed agradecidos.

—1 Pedro 5:7 Así que poned vuestras preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de vosotros.

Cuándo pierdes la confianza…

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Hace unos meses estaba sentado en mi salón con mi Biblia y una taza de café, leyendo el libro de Job cuando se me vino a la mente que ya confiaba completamente en Susana como mi esposa.  No siempre fue así…Rebobina la historia de mi vida unos 35 años…a un tiempo cuando yo perdí por completo el deseo de poner mi confianza en otras personas.  La primera chica con quién yo salía me engañó con otro chico, sin decirme nada, sin darme pistas, y lo peor de todo, sin que yo me di cuenta, hasta que era demasiado tarde.  Todo el mundo lo sabía antes que yo.  Pero, eso era lo de menos.  Lo peor es que eso me hundió por completo, y perdí la capacidad de confiar en las personas.  No me dí cuenta de eso en aquel entonces con mis 17 añitos.  Pero ahora, mucho años después, sí que me doy cuenta.  Me costaron muchos años para poder recuperar mi capacidad de confiar en las demás personas.  Dios y Susana me enseñaron que realmente puedo confiar en los demás.

Te puede parecer poco, pero si no estás dispuesto a confiar en los demás, la vida puede llegar a ser horrible.  Realmente puede llegar a ser una fortaleza del enemigo en la vida, que crea todo tipo de problemas,  Lo peor es que al final tampoco realmente confías en Dios.

Las buenas noticias es que Dios puede reparar el daño y ayudarte a volver a confiar en él, y en los demás.

¿Cómo puedes confiar en alguien?

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—Confiar en alguien es una decisión, un acto de la voluntad.

—A la vez, la confianza es un proceso que se desarrollo sobre un periodo de tiempo.

—En cierta medida, la confianza es un compromiso con alguien, aun cuando no siempre comprendes todas sus acciones –y hay riesgos.

—Como el amor, tienes que ejercer la confianza para que crezca.

¿Por qué arriesgarte?

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—La confianza es un ingrediente indispensable de una relación, a pesar del dolor que la otra persona puede causarte.

—La confianza vale la pena porque es fundamental para que una relación sea profunda y duradera.

—No es que la confianza sea un ingrediente más en una relación, algunos dicen que la confianza es todo, o que es lo más importante en una relación.

—Hay un libro que se titula “La velocidad de la confianza,” y el principio central del libro es que la confianza lo es todo en las relaciones.

El curioso caso de Job

—Claramente, Job es un ejemplo de una persona que confiaba plenamente en Dios, tanto en los momentos agradables como en algunos de los momentos más desagradables de la existencia humana.

Entre el tiempo de Noé y Moisés vivió un hombre que se llamaba Job, a quién le tocó vivir una vida llena de dolor. Confieso que aunque he leído el libro de Job varias veces, hay mucho que no entiendo.  Job había trabajado para obtener mucho en la vida –una familia numerosa, tierra, ganado, mucho –era rico.  Pero aún más importante “era un hombre recto y perfecto,  temeroso de Dios y apartado del mal.”

Después de una conversación entre Dios y Satanás, Satanás le fue quitando todo –el ganado, la familia, y luego la salud.  Job hablaba con su mujer, con sus amigos, su mujer y sus amigos hablaban con él –todos intentando comprender por qué todo esto le había pasado a Job, intentaban buscar una explicación lógica o espiritual.  Job hablaba con Dios, y no quepa duda del hecho de Dios permitió que todo esto le pasara. Quizá lo más importante de la historia es el hecho de que Job NO sabía por qué todo esto le había pasado, no lo sabía.  Durante mucho tiempo, Dios no le dijo nada.

—De toda la historia de Job, el punto clave es cuando, después de todo, por fin habla Dios.

—Dios no da ninguna explicación del por qué Job había pasado por todo el mal que había sufrido.

—Dios le reveló más de su persona, quién y cómo es.

La lección de oro

—El resultado deseado de toda la experiencia de Job fue esto:

—Que Job eligiera a seguir confiando en Dios, a pesar de todas las circunstancias negativas en su vida.

—Lo que Job tuvo que vivir toda una vida para aprender es seguramente lo que Dios quiere enseñarnos a cada uno de nosotros hoy y todos los días de nuestras vidas:

—Dios es bueno, te ama, cuidará de ti (aunque te parezca que no), y quiere lo mejor para ti.  Confía en Dios, confíale tu vida — es la única manera de establecer y de mantener una relación con Dios.

Es una cosa tener confianza en uno mismo o la seguridad firme en tu propia capacidad de conseguir lo que sea, y es otra cosa tener confianza en otro y la firme esperanza en su habilidad de actuar de una manera apropiada. Para el creyente, la confianza en Dios llega ser la ausencia de ansiedad ante los problemas y dificultades. Cuando no ves la mano de Dios en lo que sea que te pase, confía en su corazón.

Reflexiones

—Job 31:35 ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí, aunque mi adversario me forme proceso.

—Job 42:2 Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.

—Proverbios 3:5-6 (BLS): Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes. Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.

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Cambio al castellano

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Hace unos días mi hijo me preguntó por qué no escribía mi blog en castellano, y no sabía qué contestarle.  La verdad es que no había pensado en eso. No obstante, cuánto más lo pensaba, cuánto más me gustaba la idea. Es curioso porque precisamente ahora es cuando menos hablo y trabajo en mi segunda idioma. La verdad es que noto que cada vez me cuesta más pensar, hablar y expresarme en español. Desde luego que esto es una pena después de tantos años viviendo y trabajando en España. De modo que creo que escribiendo mi blog en castellano puede ser una buena disciplina en mi vida. Es más, creo que hoy por hoy, menos mi hija y yerno, las personas con quién más compartiría mis pensamientos son las personas que viven más cerca de mí. Y, ¿dónde vivo?  Ya ves, en España. Así que, allí va. Pongo de manifiesto mis debilidades a la hora de escribir cualquier cosa, y mucho más en castellano. Pero abrigo la esperanza de que esta disciplina me ayude a crecer como persona. Si sirve de estímulo para otra persona, que no es precisamente el propósito de mi blog, pues bien también.

No creo que vuelva a traducir los artículos que ya he escrito aquí al castellano. Mi blog se trata de un pasatiempo, no de un deber o tarea que cumplir. Dios sabe que ya tengo bastantes tareas en mi vida. Los dejaré aquí en inglés y ya está. Escribiré aquí más o menos cuando me dé la gana o cuándo me salgan pensamientos que me gustaría poner por escrito, y claro está, cuándo tenga tiempo para hacerlo.

De modo que, aquí empiezo. ¡Viva el castellano!

Castellano

Happy Birthday Melissa

Melissa Carol

Melissa Carol

On September 3, 1981 God blessed our family with a little girl we decided to call Melissa. It was a Thursday, at 3:25 p.m., at Vanderbilt Medical Center in Nashville, Tennessee, and you weighed five pounds and seven ounces. The first thing that stood out to us were your long fingers and the fact that you felt cold. baby.10As a matter of fact, you were so cold that you lost weight and got down to four pounds and 13 ounces! Your brother Matthew not only loved you from first sight, he was super careful never to hurt you, and always protected you. Melissa,you responded in kind.  You seemed to react more when Matthew would come around than with other people.  It was like you would jump any time he came around. You didn’t really seem to like the baby massages we tried to give you too much.

Melissa, you really didn’t spend that much time in the city of your birth, Nashville.  When baby.15you were nine months old we took off for Spain, the place where you would grow up. As I think about it now, it is hard to imagine that 28 years have gone by.

You came alive on the very day of your first birthday. We celebrated a party with close baby.21friends in our third story apartment in Majadahonda.  On that day you started eating on your own, you walked for the first time, and generally seemed to thoroughly enjoy the attention that everyone gave you that day. You preferred to feed yourself.  As a matter of fact, you wanted to feed yourself or just not eat at all. So, we said, “Okay!” (The proof is in the pictures!)  You loved pan (bread), olives, and chorizo.  You ate olives like they were candy (and I choked trying to get one down). Every morning You had to have a bottle of juice before you could get going for the day. (Tell the truth, do you still feel an urge or the need to hit the bottle before you get going in the morning?)

During our first summer in Spain, one time you ate six eggs at a friend’s house, and youbaby.4 went through different tastes about precisely how you wanted your eggs cooked, or not cooked.  (Yes, you could eat them almost raw.)

Our language tutor took you for your first haircut at 14 months of age. It didn’t turn out too well, so when we went to France Aunt LaRue cut it again, and it looked better.child.30The thing is your hair didn’t grow much, and someone said if we would cut it, it would grow more.

By 17 months you were completely potty trained, and you did it pretty much on your own, by looking at the pictures and listening to us read “Ellie the Elephant.”

People called you the little fish, because you would always be the first one to jump into the water with NO hesitation, even when the water was freezing cold. Your lips would be blue, but you wouldn’t say you were cold, and you would stay in the child.72water as long as we would let you stay there.

Some of your most frequent words were: “quiero ir también,” “I don’t like that,” “Matthew did it,” “I love you Mommy, I love you Daddy.” In general, at this age you were very sweet Melissa, but you had very strong opinions and would express them freely. You enjoyed sitting in the kitchen to help Mommy, and always wanted to get pillows and drinks for Daddy.  (Those were the days my friends, we thought they’d never end…)

At age four, while Daddy was finishing his Master’s Degree at Grace Theological Seminary, we were all there and Mommy came in and found you sitting in the bathroom by yourself crying. (Not really sure why you were crying.) Matthew had been worried about your spiritual condition since he was four, and had prayed earnestly for your salvation.  This seemed to be the right time, and so you came out and prayed with the whole family to publicly follow Jesus.  Matthew was relieved.  Daddy and Mommy were happy.  During this time you enjoyed reading, and you would count to fifty, but only when you wanted to do so.

By your fifth year, you were our little helper.  You were very loving and outgoing, but changed your moods frequently.  You enjoyed doing your own hair and picking out your own clothes.  You were very friendly.

The first paper that you wrote was on George Washington. You loved to write letterschild.9 and draw. It was during this time that you drew what you called, “the Holy Spirit.” An artist friend who specialized in Batak art (Nora) found the picture, painted it in Batak style, placed it on sale at an art exhibit, and it sold for $600 dollars.

We simply can’t talk about your growing up years without talking about you and sleeping.  You seemed to enjoy sleeping at all hours, in all places and more than just about anything else. Traveling to exotic and new places for vacation seemed to bring on your desire to sleep even more!  We were not sure if you were simply bored with it all or maybe you didn’t get enough sleep at night, but you were so cute sleeping (as the pictures below show).sleeping.3sleepingsleeping.1

Okay, so I’m not going to be able to review your whole life in this blog post.  But on this day, your birthday, I wanted to think back and share with you some of the wonderful memories that your Mom and I have of you growing up.  They are great memories! As much as we enjoyed those times, we are most thankful for and proud of you TODAY. Our prayer is that you will thoroughly enjoy this birthday as much as any you ever celebrated with us (even though we would still love to be with you when you do, but we can’t have everything), and that this year ahead will be as full of promise, hope, and love as any year you’ve ever lived before.child.39

Melissa, we love you and are thankful for you.

HAPPY BIRTHDAY!

Papá & Mamá